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La vuelve loca cuando la llamo PUTA mientras follamos
Thursday, September 18th, 2008La semana pasada estuve follando con unas interesantes y sugerentes lectoras del blog, esta semana Nati una de las tres lectoras calientes me llamo para quedar, “¿Quieres que montemos otra como la de la semana pasada con tus amigas?”
“No”, me respondió, “quiero que quedemos tu y yo sólos, me apetece mucho follar contigo y que me hagas esas cabalgadas que nos demostraste“, ufff cuando escuche esto me puse a cien, “bueno, bien, vale, pues quedamos, donde y cuando”.
“Por qué no te vienes a mi casa, me gustaría enseñarte algunos de mis juguetes“, me dijo, así que la tarde del Sábado lo tenía bien claro, fui a su casa y cuando llegué, allí estaba, con un sugerente vaquero bien ajustado, un jersey con un gran escote y sin sujetador.
Pase dentro y me encontré un acogedor sofa medio montado en el suelo con un montón de cojines por todos los lados, me gustaba algo tan confortante, y Nati con ese jersey que me había hecho que me empalmase nada más verla, al ver como se movian sus tetas a través del jersey recordaba como eran con esos pezones grandes y bien redondeados que se excitaban y se levantaban como setas hacía arriba.
“He preparado algo de café, con un poco de anis para irnos entonando”, me dijo mientras reía, “qué mala eres, y que malo me pones”, le dije. Empezamos a tomarnos ese café que tenía preparado y que sabia muy dulce con el sabor del anís y que además no tardó en empezar a hacernos efecto a los dos, empezamos a sentirnos calentitos, mientras nos íbamos besando lentamente, acercando cada vez más la lengua, recostados sobre los cojines de su salón. Me encantaba sentir su lengua, que buscaba partes insospechadas de mi boca, y que me permitía pensar lo bien que la sabe usar para todo.
Mientras nos besábamos, yo iba pasándole la mano lentamente por encima de sus tetas, sobre el jersey que llevaba, intentando localizarle los pezones y pellizcándolos levemente, ella pasaba su mano por encima de su bragueta, haciéndome una paja por encima de los pantalones.
“Eres una puta, me encanta que seas así de puta”, le dije, se extremeció, y me confesó, “lo que más me gusta es que me llamen puta mientras me follan, cabrón, que me vuelves loca, no se como lo haces pero me haces volverme completamente loca”.
Mientras me decía estas cosas, empecé a pasarle la mano por encima de sus bragas, la notaba caliente, con sus labios completamente sueltos, buscaban mi lengua desesperadamente, metí mi mano dentro de sus bragas y empecé a pasarle la palma de la mano por encima de un clítoris que empezaba a estar bien abultado, de vez en cuando daba un espamo.
Empezamos a quedarnos desnudos encima de esos maravillosos cojines y empezamos a follar, primero lentamente, me gustaba meterle mi polla lentamente mientras cerraba los ojos y me pasaba sus manos por encima de mis pezones, y por mi abdomen, poco a poco yo quería dominarla cada vez más, obligarla a gemir, mientras la decía lo puta que era, “me encanta follarte puta“, la decía, “si, follame, soy tu puta”, replicaba.
Pasamos una gran tarde de Sábado, una de las más cómodas que recuerdo …
Sexo: Mi marido no está, y me gustaría tener compañía esta noche
Monday, June 30th, 2008Anoche recibí una de esas llamadas que nunca te esperas, una llamada sensual, era una de las mujeres que más cachondo me ha puesto nunca, además de ser muy caliente es exigente y quiere que un hombre la domine en la cama, cosa que a mi me vuelve loco.
La conocí hará algo más de un mes, cuando mi amiga dueña de un bar de intercambio de parejas me la presentó junto a su marido, querían tener una primera experiencia en el mundillo del intercambio haciendo un trío y mi amiga me pidió que fuera yo el chico del trío. Lo comenté en este diario en “Con una pareja muy diferente, divertida y sensual”
Estuvimos hablando por teléfono unos minutos y me dijo que su marido no estaba y había conseguido dejar a sus hijos en casa de los abuelos, que le apetecía mucho pasar una noche en mi compañía, cosa que me pareció muy bien, me apetecía verla, y por supuesto pasar la noche con ella.
Quedamos directamente en su casa, una mansión en la zona oeste de Madrid, ella tiene un aire medio seductor, medio hippie, cosa que me gusta, ya entrada en la cuarentena, muy caliente y con una necesidad de sexo diaria según ella misma me comentaba.
Estuvimos riendo mientras ella me enseñaba todos los artilugios y juguetes que utiliza para darse eu placer diario, “necesito correrme al menos una vez al día”, me decía. Cosa a la que respondí “A mi me pasa exactamente lo mismo”, a veces me autoestimulo por la mañana y por la tarde noche tengo un servicio y vuelvo a hacerlo, aunque en este segundo caso la prioridad suele ser la clienta y si yo no me corro no pasa nada, lo importante es que se corra ella.
“¿te apetece cena algo?” me dijo, “si, ¿que me ofreces?”, le respondí. Vamos a la cocina y veamos que tenemos para cenar. Fuimos a la cocina y vimos varias cosas, de pronto ella con cierto aire coqueto se agachó a ver un cajón poniendo todo su precioso culo en pompa, y ya no pude resistirme mucho, me empalmé y la cogí por la cintura empezando a besarle el cuello, ella empezaba a estar muy muy caliente, le gustaba que le acariciase la cintura y los pechos con mis manos, mientras la besa el cuello y la base de las orejas.
No tardó mucho en darse un giro, ponerse mirando hacía mi, bajarme los pantalones, sacar mi polla y metérsela en la boca, me encantó sentir sus labios en mi rabo, era increíble, era una subcionadora nata, chupaba como una diosa.
Sentí que me iba a correr y prefería esperar un poco, así que la levante, la subí a la mesa de la cocina, la abrí de piernas y empecé a comerle el coño, un sabor cálido, en pocos momentos empezó a ponerse muy muy húmeda, su respiración se disparaba, me pidió que la follase, necesitaba tener una polla dentro cepillándola.
La empecé a follar sobre la mesa, y lo hicimos de 20 formas diferentes en la misma cocina. Después nos tomamos unas frutas y unos estupendos helados, nos fuimos dormir y por la mañana volvimos a repetir alguna de esas formas que habíamos hecho en la cocina en su cama.


