Ha sido divertido, esto tiene su fondo filosófico, es curioso, el pasado domingo esperaba que La Condesa me enviase un email en el que me indicase hora y lugar para ir a conocer a una de sus “amigas”. Mientras charlaba con una interesante barcelonesa, con pinta de inglesa ;) y que juntos estuvimos ciberfollando en un barco del puerto de Barcelona, recibí un email de La Condesa en el que me decía que dejábamos el encuentro con su amiga para el lunes (mientras yo seguía en el puerto de Barcelona).
El lunes por la mañana recibo un email en el que me dice que me presente a las 23.00 horas en una conocida calle de Madrid, por el Barrio Salamanca, que lleve las esposas y al menos 2/3 condones, la persona a la que voy a conocer es muy exigente y siempre quiere carne nueva, que no te confundan las apariencias, necesita caña, mucha caña, casi sentirse violentada, la verdad es que según lo leía me flipaba de lo que podía pasar.
Ese mismo Lunes a las 23.00 horas me presento en el sitio que me indicaban, con una mochila como si viniera del gimnasio, y dentro mis artilugios. Llego a un portal muy bien cuidado y llamo al telefonillo, escucho entonces una voz supersugerente que me dice “¿Ha llegado ya el corderito?” Por un momento me recorrió una especie de escalofrio, no se si de morbo o de miedo, porque la verdad es que ir así a un sitio, da un poco de cosa, aunque tengas la líbido por las nuves como tengo yo habitualmente.
Subo en un ascensor antiguo y llego a la puerta a la que iba, estaba entreabierta, así que la empujé y entre, al entrar escucho la sugerente voz diciendo “entra corderito, que no hay lobos en la costa, jajaja” Me encuentro con una mujer de unos 45, muy femenina, bastante bien físicamente y con pinta muy risueña, la verdad es que me pareció una mujer encantadora, por un segundo me daba pena utilizar las esposas
Fuimos al salón riendo y contando algún que otro chiste, me sacó unos canapes y demás, y algo de beber, así que yo como si estuviera de visita, nos sentamos empezamos a charlar sobre La Condesa, y lo buena persona que era (yo lo único que la conozco es por la forma que tiene de utilizarme follando), por un buen rato me sentí confundido, no sabía si iba a estar allí de compañía o iba a haber algo más.
Susi, que así se hacía llamar (aunque me indicó que no era su verdadero nombre), disculpándose se fue a la cocina un momento, esuché un pequeño golpe, como si fuera una madera, estuve allí sentado, relajado un minuto o algo así. Y de pronto … Susi apareció con una mascara, un corset bien ajustado y un bate de beisbol, que escena, estaba flipando. De pronto me dijo, “Bueno cordero, a ver si tienes los suficientes huevos para hacerte con esta hembra”, me incorporé levantándome y recibí un pedazo de golpe con el bate en la espalda, no sabia que hacer, estaba completamente fuera de sitio, y la tía de pronto me atacó con el bate de nuevo, pero esta vez a pegarme con fuerza.
La frené con los brazos e intenté quitarle el bate, ella empezó a morderme y a intentar darme rodillazos en los huevos, la pegué un empujón fuerte (tengo una fuerza considerable) y calló de golpe al suelo, me miró y me dijo algo como “Si, cabrón, a ver si me empiezas a enseñar lo que sabes hacer de una vez”, así que me fui directamente a por ella, no se dejaba coger, se soltaba (pero ya sin pegarme tan fuerte), la tumbe sobre la mesa del cuarto de estar, mientras que intentaba zafarse, y la intenté bajar las grabas negras con adornos que tenía, pero como estaban un poco ajustadas, pegué un tirón fuerte y se las quité de dos tirones, ella gritaba “Si, Si, Así Hijo de la Gran Puta”.
Sin demasiados miramientos, me bajé los pantalones, mientras que a ella los restos de las bragas le caían a los tobillos, y allí me la empecé a follar, la tía se movía muy brucamente, asi que empecé a pegarle azotes, fuertes, gritaba que le diera más, yo me la follaba y cada vez me iba calentando más (hasta ese momento no sabía si estaba follandome una mujer o domando una fiera) y recordé lo que comentaba La Condesa, de que no me fiara de lo que viera.
Para dominarla mejor, la tiré contra el sofá mientras la mantenía las manos atrás bien cogidas y de la mochila saqué las esposas, la até bien con las esposas y a la parte de atrás del sofá, mientras me la follaba bien, la miraba el coñito y me gustaba verlo rasuradito y de ese colorcito rosita.
Poco a poco sus gritos empezaron a convertise en gemidos, gemía muy alto, como si tuviera un altavoz en la garganta, “fóllame hijo de la gran puta”, me decía, así que yo dale que dale, pero por un momento pensé que no estaba dando todo lo que podía, aunque ella estuviera disfrutando, pero me concentré y empecé a apretarle bien el culo cuando se la metía, la tía empezó a pegar unos gritos que me ponían como una moto, fuerte, fuerte, hasta el fondo.
Empezó a pegar gritos muy seguidos, y decía “me corro, me corro, hijo de puta eres un cabrón follando”, pensaba que ya estaba diciéndome que ya era el momento de ir parando, pero en un momento que aflojé el ritmo, me dijo “Ni se te ocurra, tu aquí follándome hasta que yo te diga”.
En eso que escuché un ruido que parecía venir del pasillo, pero tampoco le hice mucha falta, estaba bien calentito, además ella movía su cuerpo arriba y abajo para que le hiciese bien el juego de la follada.
Al cabo de un rato miré hacía el pasillo y por un segundo me pareció ver a alguien, pensé que igual era el marido que estaba escondido y le gustaba ver como se follaban a la mujer.
Probamos de varias posturas, ella encima, estando atada a una columnita del salón, con el culo en pompa, atada a la parte de abajo del sillón, en fin, fue un día bastante consistente, después de unas 2 horas, serían ya las 2.00 de la mañana, estando los dos sudorosos y yo habiéndome corrido ya una vez, decidió parar a beber algo de agua y fue a la cocina de nuevo … y a la vuelta volvieron dos mujeres, una de ellas la que me había recibido al final y la otra la que me había estado follando.
Susi, que era con la que había estado al principio, había estado viendo todo desde el pasillo, por eso me pareció ver a alguien, y la otra que aún no se como se llama y que no se quitó la mascara en ningún momento, de hecho, hubo un momento que intenté quitársela mientras me la follaba, me dijeron que eran hermanas, y que les gustaba verse una a la otra follando con sus novios y ahora con amantes y “amigos” que les enviaba “La Condesa”.
El caso es que las dos tenian una edad parecida, y me fue curioso que la hermana de Susi, la que nunca se quitaba la careta, tenía una voz que me era muy conocida, diría de los medios de comunicación. En fin, ahí quedó la cosa.