Anoche, después de bastante tiempo, La Condesa me habia conseguido un nuevo plan, se trataba de una mujer de origen holandes que va a pasar una larga temporada en España por cuestiones de trabajo y que quería vivir emociones fuertes de vez en cuando, es una mujer casada y no quiere ningún tipo de lío, sino experiencias intensas aunque sea pagándolas como es este caso.
La semana pasada estuve follando con unas interesantes y sugerentes lectoras del blog, esta semana Nati una de las tres lectoras calientes me llamo para quedar, “¿Quieres que montemos otra como la de la semana pasada con tus amigas?”
“No”, me respondió, “quiero que quedemos tu y yo sólos, me apetece mucho follar contigo y que me hagas esas cabalgadas que nos demostraste“, ufff cuando escuche esto me puse a cien, “bueno, bien, vale, pues quedamos, donde y cuando”.
“Por qué no te vienes a mi casa, me gustaría enseñarte algunos de mis juguetes“, me dijo, así que la tarde del Sábado lo tenía bien claro, fui a su casa y cuando llegué, allí estaba, con un sugerente vaquero bien ajustado, un jersey con un gran escote y sin sujetador.
Pase dentro y me encontré un acogedor sofa medio montado en el suelo con un montón de cojines por todos los lados, me gustaba algo tan confortante, y Nati con ese jersey que me había hecho que me empalmase nada más verla, al ver como se movian sus tetas a través del jersey recordaba como eran con esos pezones grandes y bien redondeados que se excitaban y se levantaban como setas hacía arriba.
“He preparado algo de café, con un poco de anis para irnos entonando”, me dijo mientras reía, “qué mala eres, y que malo me pones”, le dije. Empezamos a tomarnos ese café que tenía preparado y que sabia muy dulce con el sabor del anís y que además no tardó en empezar a hacernos efecto a los dos, empezamos a sentirnos calentitos, mientras nos íbamos besando lentamente, acercando cada vez más la lengua, recostados sobre los cojines de su salón. Me encantaba sentir su lengua, que buscaba partes insospechadas de mi boca, y que me permitía pensar lo bien que la sabe usar para todo.
Mientras nos besábamos, yo iba pasándole la mano lentamente por encima de sus tetas, sobre el jersey que llevaba, intentando localizarle los pezones y pellizcándolos levemente, ella pasaba su mano por encima de su bragueta, haciéndome una paja por encima de los pantalones.
“Eres una puta, me encanta que seas así de puta”, le dije, se extremeció, y me confesó, “lo que más me gusta es que me llamen puta mientras me follan, cabrón, que me vuelves loca, no se como lo haces pero me haces volverme completamente loca”.
Mientras me decía estas cosas, empecé a pasarle la mano por encima de sus bragas, la notaba caliente, con sus labios completamente sueltos, buscaban mi lengua desesperadamente, metí mi mano dentro de sus bragas y empecé a pasarle la palma de la mano por encima de un clítoris que empezaba a estar bien abultado, de vez en cuando daba un espamo.
Empezamos a quedarnos desnudos encima de esos maravillosos cojines y empezamos a follar, primero lentamente, me gustaba meterle mi polla lentamente mientras cerraba los ojos y me pasaba sus manos por encima de mis pezones, y por mi abdomen, poco a poco yo quería dominarla cada vez más, obligarla a gemir, mientras la decía lo puta que era, “me encanta follarte puta“, la decía, “si, follame, soy tu puta”, replicaba.
Pasamos una gran tarde de Sábado, una de las más cómodas que recuerdo …
Ayer salí tarde de la oficina y fui a comprar al super que hay cerca y que suele cerrar tarde, a menudo hago allí la compra.
Después de haber cogido todo lo que quería llevarme me fui hacía el cajero, justo delante mío me fijé de una preciosa hembra, algo regordita, pero me gustaba con un sueter que le dejaba toda la cintura al aire y en la espalda, un tatuaje que era realmente sujerente, me apetecía verle la cara pero no se daba nunca la vuelta, en un momento se le rompió una bolsa que llevaba en la mano con unos pepinos y fueron al suelo, le ayude a recogerlos, en ese momento se dió la vuelta y vi una cara bonita, pero lo que más me gustó fueron las tremendas y preciosas tetas que tenía, “gracias” me dijó, pero cuando se dió cuenta que me las quedaba mirando, se le pusieron los pezones enormes, y se dió la vuelta ruborizada.
Ufff, me la imaginaba desnuda mientras no paraba de mirarle el tatuaje, mientras la cajera iba lentamente, tenía un precioso culito respingón que me imaginaba desnudo delante de mi polla tiesa, … que imaginación tan perversa tengo.
En ese momento, se dió la vuelta y me pidió que la guardase en la cola a la caja para irse corriendo a buscar una nueva bolsa, de pronto volvió casi cuando la tocaba y la dejé pasar, puso todo lo que llevaba en varias bolsas y la cajera me cobró rapidamente a mi lo que habia comprado, al salir, iba bastante cargada y me ofrecí a ayudarla a llevar alguna bolsa si no vivía cerca, al principio dijo que no, pero luego me dejó dos bolsas, vivía en un portal cercano, pero sin ascensor, era un segundo e igualmente me ofrecí a subirle las bolsas, “tendré que compensarte con algo para beber”, me dijo. No pesaba quedarme pero esta vez fue ella la que insistió.
Al llegar arriba me fijé que tenía los pezones como escarpias, y yo no me pude contener mucho, se me puso el rabo como un palo tieso. Nos fuimos a la cocina y allí dejamos las bolsas, “bueno, pues encantado de conocerte”, le dije con intención de irme. Espera, por favor, tómate algo, un Nestea, una coca cola … ok, un Nestea.
Mientras nos tomábamos un Nestea cada uno empezamos a charlar de donde era cada uno y esas cosas, poco a poco no podía dejar de mirarle las tetas, hasta que al final me dijo directamente “qué, ¿té gustan mis tetas? porque veo que no les quitas ojo”, mientras se reía, jeje, “pues si, le dije con todo el descaro”, se rió, y de repende se quito la camiseta que llevaba dejando las tetas al aire enormes, con enormes pezones y tremendamente hinchados, ni me lo pensé y me tiré a comérselos, me gustaba sentir unos pezones tan grandes entre mis labios.
Empezaba a gemir, y le metí mi mano entre sus pantalones, no llevaba bragas, así que fue fácil empezar a masturbarla, y empezó con el movimiento pélvico de … fóllame.
Le bajé los pantalones, la puse contra un jamón que tenía en la cocina, le abrí bien las piernas poniendo cada una de ellas en una parte de la mesa de la cocina, y le metí mi polla, ufff, me apetecía ir deprisa, correrme cuanto antes, habia estado mucho tiempo excitado previamente … desde el supermercado, no paraba de follarla y sus gemidos eran intensos, sus tetas enormes y sus preciosos pezones tiesos me movían para arriba y para abajo …
Anoche me llamó una amiga de siempre, una de esas personas con las que tienes una relación especial, podría haber sido la madre de tus hijos, aunque en su momento te dió miedo avanzar con esa relación, podría hacer sido la amante perfecta con la que te levantases todas las mañanas, pero al final nunca llegó.
Lo que si es cierto es que la pasión es completa cuando estamos juntos, ver su sonrisa me hace ponerme loco, me gusta ver como se mueven sus tetas cuando camina, me gusta ver como se menea su trasero, los zapatos de tacón que leva me incitan a pensar cada minuto la mejor forma de verlos colocados mientras la devoro el cuello.
Ayer quedamos, después de mucho tiempo, y la cosa no pudo ser mejor, ya casada con dos preciosas niñas y un marido que la adora, fuimos a cenar en una de sus fechas de reuniones de negocios en Madrid, nos lo pasamos bien, reimos, charlamos, fue una noche divertida.
A medida que ibamos acercándonos al hotel donde se encontraba alojada, iba mirándole sus labios, queria besarlos de una vez, quería tocarla, ver sus pechos turgentes y sus pezones grandes ponerse tensos.
La noche no defraudo, después de un profundo beso de tornillo en el que pude saborear de nuevo su saliba, me gusto sentir su boca en mi entrepierna, haciendo las cosas como sabe ella hacerlas, y pos supuesto, me encantó sentir su aliento en mi cuello, mientras teníamos nuestro momento de pasión, que lamentablemente ocurre pocas veces.